
"Amantis es dulce y le gusta pensar que no lo es, recibe oro para no llorar, llora cuando nadie la ve, Amantis piensa en si como en una doncella, vive en una quinta para señoritas, pero las odia, quiere ser libre, vivir rodeada de hombres que la adoren; hablar con ellos y saber qué es ser hombre, no desea amar a muchos pero se acuesta con muchos, los hombres solitarios la buscan, los perversos la buscan, los burócratas la buscan, desearía no hacer nada, piensa en tener una buena vida, sueña en que alguien la ame con pasión, la conocí y le mentí, soy un hombre sin pasión, he buscado en ella algo que la encienda pero no, ella busca en mí lo que no hay en mí, eso me hace un ser irreal un ser de fantasía, eso me hace pensar en amar".
"He errado en esta ciudad, las cosas no salieron como esperaba, los días de lluvia me han llevado a tomar unas largos días de nada, no se contemplar las lluvias, me dijeron que se podían contemplar, la verdad que prefiero contemplar un carro estático, y pienso en su dinámica, en sus torrente mecánico, su movimiento y siento que en si todo es estático.
No he sabido andar por las calles y sus charcos, amo el silencio y las calles mojadas son ruidosas, imitan la violencia del vecino, imitan a los insectos nocturnos, siento como las gotas pican mi piel, me desgastan, me disuelven, estoy aterrado, he vistos monstruos en las calles amando la lluvia, soltarse como lo más bello se suelta, pero eran monstruos, destilaban humo de sus cuerpos, pensé que no los superaría pero no me vieron no me quisieron ver, pasaron de largo y no vieron mi soledad".
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