lunes, 13 de abril de 2009

Música sin roche


Muchas veces, sobre todo cuando uno es "joven", es imposible mostrar, a nuestro entorno, la verdadera gama de gustos que traemos como resultado de nuestra precaria existencia (precaria en la mayoría de los casos, al menos de los conocidos míos), gustos que van desde programas televisivos: dibujos animados de lo más melosos como la abnegada Candy, los caballitos andróginos de Pequeño Pony, los 101 Pitufos y la afortunada pitufina (100 para ella); hasta y sobre todo, la música... es interesante como ahora, la gente de mi generación (que bordea la base 3), acepta sin temores a los que en la época del grunge eran más sucios y prohibidos que un fujimorista en la actualidad. Imposible tener en la mochila un cd de José José o hablar de él cuando se estaba en un pub viendo, por centésima vez, el especial de aerosmith (a quienes ahora no escucho).
Por un lado es penoso darse cuenta de eso, los años te hacen superar muchas cosas y es recién a los 30 que aceptas lo que siempre fue inaceptable, y por otro es muy divertido, pues metals, punkekes y de más fauna que me rodeó durante mi adolescencia y juventud, ahora se acompañan con temas que más o menos dicen así: "yo no te pido la luna ah ah, solo quiero tenerte muy cerca de mi... ", "para decir adiós vidaaa miaaaa y que estaré por siempre agradecidoooo", "fresa salvaje, tara ra rá, aroma de mujeeer", "si te dejó sin un adiós, que se vaya, que se vaya", "andahuara de mi vida dame dame tu querer", "cuando quieras, donde quieras... el sitio que mejor prefieras". Y es que todas estas las escribo de memoria!!!!, y sinceramente me veo de aquí a dos décadas más diciendo: "esa era música carajo".

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