
Sin sueño, escuchando "viento a favor" de Enrique Bunbury... son las 03 y 4 de la mañana y finalmente he decidido terminar mi día escribiendo lo que ha sucedido.
Hoy, un día muy largo y muy triste y muy extraño y sobre todo muy mio.
A las 9am me despertó su llamada y era una de perdón y mucha angustia, aún no sabía que estaba pasando... luego de 5 segundos, de media hora, me enteré que ese mismo día, un poco más temprano, estuvo con otra, y no se pregunten porque me llamó para contármelo, y lo peor, o lo malo es que a fin de cuentas no es tan importante para mi y obvio, supongo debería serlo.
A mi parecer, a pesar de todo eso, lo rescatable en este día fue al llegar la noche, momento en que decidí hablar con él, de 9pm a 11pm, y no porque finalemnte llegamos a algo, entre otras la posibilidad el hecho de volver... sino porque me sentí dueña de las decisiones y dueña de un caracol de tierra presente en la conversación, del cual escribiré a continuación, ya que me parece el resúmen de esta situación.
Este animalito estaba pegado en el cemento de la banca, del parque en donde nos citamos, la cual estaba fría y muy sucia, pero igual, esa banca de ese parque era más acogedora que la sensación que tenía en ese momento, ausente y sola, pensaba que en cualquier momento desperataría y tendría la sensación felíz de que todo eso era solo un mal sueño...

Como contaba, había una vez un caracol, marrón o plomo, perdón que no lo sepa, era de noche y supongo estaba dormida... y yo, mujer joven de 30 años, jeje, lo veía constantemente, veía sus ojos y su caparazón, lo tocaba y él se encondía, avanzaba de a poquitos y dejaba una marca de baba sobre el cemento, iba muy lentito y durante esas dos horas no avanzó mucho, pero se sentía bien, supongo, estaba muy tranquilo y creo que hasta contento, quizá hasta se reía de lo que escuchaba.
La niña de 30 (niña por lo inmadura), no sabía que pensar, que hacer,si seguir y perdonar o seguir y correr, entonces fue que vio al caracol, este sacó la cabeza e hizo un pequeño ruido, estiró el cuello y dijo algo... aquel caracol me dijo que hacer y fue entonces que decidí tomarme mi tiempo, lento como el recorrido de un caracol, pues es necesario ver que camino tomar con mucha paciencia, decidir que es lo que quiero o merezco (eso de merecer o no, bastante subjetivo por cierto), pero como dije, esto es parte de otra historia.

Creo en las señales y en los sueños y en todo eso, pensarán que soy supersticiosa, pero no en vano existe más gente que también cree en eso como yo, es raro pues soñé en estas últimas noches con Bunbury, con oscuridades y cemento... pero no con él, ni con el caracol, ni con chicas de night.
Esperaré como un caracol y dejaré baba por ahi, de tonta o de placer, pero me tomaré mi tiempo... que puede ser de un día, una semana, un mes o un año... quizá una vida, no lo sé.
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